Todo el mundo habla de los terribles 2 años… pero ¿podemos desahogarnos sobre los 4?

Necesitamos hablar de los cuatro años en los niños y las niñas porque pareciera que es el examen final práctico de un año de universidad donde se pone a prueba la Crianza Respetuosa sin haber estudiado, practicado y sin saber en qué momento, de qué manera van a llegar las preguntas, solo tienes que estar lista para resolver.

Y es que siempre se habla de los “terribles dos”, pero déjame decirte que eso no es nada, en verdad es una etapa donde el mayor reto es tener los ojos encima, los reflejos más que preparados y ropa cómoda porque la tarea es cuidarlos de sus aventuras todos los días.

¿Pero los 4 años? Es un máster intensivo en paciencia, regulación emocional y habilidades para negociaciones de paz.

Puede que me salgan aquí muchas cosas de la Ale – Consultora de Crianza pero intentaré hablar desde la Ale Mama-Mujer porque déjenme decirles que por más que nos sepamos la teoría, el desarrollo cerebral y emocional de un niño o una niña, la realidad y el día a día es el que nos aterriza y nos da los verdaderos retos, aprendizajes y puesta en práctica de todo lo que creemos que sabemos.

Encontrarme ahora con una niña de cuatro años es tener sobre la mesa el rumbo de su vida y por eso creo que es tan difícil. Podría tomar el camino fácil: los regaños, las reglas inamovibles, los castigos, las frases como “no quiero verte llorar por eso”, “ya cálmate y deja esa pataleta”, “si no dejas ese mal genio no vas a conseguir las cosas” … pero me niego rotundamente a criar una generación más que silencia sus emociones, se priva de manifestar su llanto, y se cohibe de desarrollarse emocionalmente.

Tomo el otro camino, el difícil, el que siento que me está volviendo loca y no es su culpa, para nada. Tampoco voy a culpar enteramente a mis padres, o a las personas que me criaron porque ya soy consciente de mi -yo-. Y es que es en esta etapa, entre los 4 y los 6 años donde los niños y las niñas están desarrollando su verdadera personalidad, están construyendo su carácter, están aprendiendo habilidades sociales, están saliendo a la sociedad y se están dando cuenta que su voz suena ante el mundo.

¿Qué voz quiero que mi hija tenga en el mundo? Guiar y formar a una niña que quiero que sea segura, que sepa que su voz importa, que entienda que nadie puede pasar por encima de sus derechos, que tenga claro lo que quiere, que sepa que es capaz de lo que se propone.

Eso por supuesto implica que dentro de nuestro hogar, su primer círculo, su primera sociedad, su primera convivencia sea retadora para mí porque va a desafiarme, va a expresar sus emociones en su máximo poder, y aquí decido si camino con ella desde mis heridas, mis miedos, mis recuerdos o si soy capaz de luchar con ellos para que mi hija no los cargue y poder darle a ella la libertad de construir su propia historia sin las cargas de quienes la antecedieron en el apellido.

De los 4 a los 6 años, se define qué niña va a seguir creciendo y cuáles son las bases para la mujer que será. Ahí está mi reto como madre. No es ella, soy yo y el reflejo que veo sobre mi infancia, lo que me dolió, lo que me hirió y lo que estoy dispuesta a enfrentar para que mi hija sea libre.

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